Archivo de la categoría: Historias detrás de una canción

Gratis son los abrazos

“En el año 2004, un chico que vivía en Londres, volvió a su país natal, Australia. Una vez allí, en la ciudad de Sidney, se sentía sólo, ya que sus padres se habían divorciado, se acababa de separar de su prometida y su abuela estaba muy enferma. Para animarse decidió ir a una fiesta, donde una desconocida le regaló un abrazo”.

Me sentí como un rey, fue lo mejor que me ha pasado alguna vez”. Así describió ese momento, seis meses después de este suceso, Juan Mann, quien decidió salir a repartir abrazos gratis a la gente que transitaba por Pitt Mall Street en Sidney. Juan Mann es un hombre que adoptó ese apodo ya que en inglés es un juego de palabras, siendo similar a pronunciar “one man” que significa: una persona.

Él siguió con su actitud y salía todos los jueves por la tarde a repartir abrazos en el mismo lugar. Un día abrazando conoció a Shimo Moore quien lo grabó al protagonista en su reparto y, también, en el intento frustrado de la policía en prohibir sus abrazos gratis. Luego de algunos años, Juan Mann se puso triste por la muerte de su abuela. Shimon Moore para animarle editó las imágenes en una noche y le regaló el vídeo, seguidamente se subió a Youtube y gracias a la fuerza viral de este medio de comunicación, FREE HUGS se dió a conocer en todo el mundo, teniendo grandes resultados y permaneciendo abierta para todos aquellos que quieran regalar un abrazo.

abrazosgratis.org

Querido Tommy…

Tommy Torres es un cantante y compositor puertorriqueño. Él, como muchos artistas, tiene una cuenta en Twitter (@tommy_torres) a través de la cual promociona su trabajo y se comunica con sus fans. Hace unos meses atrás, recibió el siguiente mensaje en la red social, de parte de un joven oriundo de Chile (en varios tweets):

Querido @tommy_torres:

“No sé si tu realmente lees estas  cartas  pero no pierdo nada con intentarlo. Te escribo para pedirte algo que para mí es de vida o muerte. No pienses que exagero, es la verdad. Hay una chica que, no te imaginas como, pero no sale de mi cabeza. A ella le encantan tus canciones y al parecer tu para estas cosas eres muy elocuente y pues te imaginas ya lo que te quiero pedir. El problema es que con ella, a mi ni me salen las palabras!! y quizás tu pudieras ayudarme a decirle, de una forma muy poética, que yo me muero por ella. Es que eso del romanticismo a mi no se me da tan fácil como a tí. Anda, dame unas lineas bonitas que le saquen mil suspiros. Porque la verdad decirle que la amo y nada más. No sé si eso bastará. 
Espero tu respuesta y tu ayuda. Gracias. “

@paco—

Al poco tiempo, al no tener respuesta, le envió a Tommy un nuevo mensaje:

No me ha contestado. Yo pensaba que era buena gente. Puede que esté muy ocupado, puedo igual tengo que insistir en que me eche una ayuda para conquistar a mi chica. Le copió la carta anterior por si no la vió

@paco—

El día 30 de abril, Tommy Torres publicó asombrado la carta en su página web, y junto a ella la siguiente respuesta, titulada “Querido Tommy”:

 El poder de estar comunicados posibilita hasta las más improbables ilusiones.

“Es la economía, estúpido”

Por Maximiliano Setzes (@MaxiSetzes)

En 1992, los estadounidenses debían elegir presidente mientras se veían inmersos en un contexto internacional de tensión y conflictos armados. El antecedente inmediato de la Guerra del Golfo y la victoria por sobre Irak parecía ser el arma principal de Bush padre, presidente en vigencia que buscaba la relección tras cumplir sus cuatro años de mandato.

Sin embargo, fue el candidato demócrata Bill Clinton quien supo ganarse la confianza –y el voto- de casi 45 millones de estadounidenses. Con su slogan de campaña “Es la economía, estúpido” no sólo ridiculizó a su rival (sin nombrarlo, claro), si no que además demostróante los habitantes de su país tener bien en claro cuál era la verdadera preocupación de aquellos años: la fuerte recesión económica, en parte originada por los millones de dólares que Bush destinó a la guerra. En cambio, el presidente en vigencia optó por respaldar su candidatura a través de su experiencia en conflictos bélicos, tales como su participación en la 2ª Guerra Mundial o la propia Guerra del Golfo que se llevó a cabo bajo su mandato.

Lo cierto es que un prácticamente desconocido Clinton venció a un Bush que priorizó las victorias bélicas pero que descuidó notoriamente la delicada economía de su población. En definitiva, Bill Clinton resultó ser un gran ejemplo sobre cómo manejarse mediáticamente de la mejor manera para adjudicarse la victoria. Además, cumplió con creces: la finalización de su segundo mandato dejó a los Estados Unidos con un superávit de 559.000 millones de dólares. Y fue la economía, nomás.

Titanic

A 100 años del naufragio más famoso de la historia, ni el paso del tiempo detiene la espectacularidad de una noticia que es catalogada como el peor desastre en el mar durante tiempos de paz, debido a que su deceso provocó la muerte de más de 1500 pasajeros.

Poco después de rozar un iceberg, a las 23.40 de la noche del 14 de abril de 1912, el Titanic comenzó a hundirse lentamente por proa.  Jack Phillips, primer oficial de radio, recibe la orden de enviar telegramas pidiendo auxilio. El primero de varios mensajes será “CQD CQD CQD CQD CQD CQD MGY MGY MGY MGY MGY posición 41. 44 N 50.24 W”.  Lo que se interpreta como una señal de auxilio en el lenguaje telegráfico, la repetición de los códigos fue causa de la gravedad de la situación, para llamar la atención de quienes recibieran el mensaje, ya que los botes salvavidas apenas alcanzaban para la mitad del pasaje, por lo que el rescate de otro navío era fundamental. Asimismo, entre otros mensajes que se enviaron esa noche, se utilizó la sigla SOS, siendo una de las primeras veces en que ocurriera el envío de este código, muy clásico en la actualidad.

El Titanic colisionó a unos 600 km de la isla de Terranova (Canadá). Varios barcos recibieron el desesperante anuncio entre ellos el Mount Temple, el Frankfurt, el Birma, el Baltic, el Virginia y el Carpathia. Este último se encontraba a 58 millas (107 km) de distancia, y tras recibir el SOS cambió de rumbo y se  dirigió hacia la posición del Titanic. El Carpathia era un transatlántico menor  que venía desde Nueva York hacia Europa,  comandado por el capitán  Arthur  Rostron. Alrededor de las 00:25 del 15 de abril de 1912, recibió la increíble noticia de que el Titanic se hundía tras impactar con un iceberg, el mensaje CQD enviado era tan angustiante que Rostron no tuvo dudas de ello y cambió de rumbo, forzando las máquinas del barco hasta llagar a una velocidad de 17 nudos (unos 40 kilómetros por hora).  Avisó al Titanic que llegaría en el lapso de 4 horas al lugar.

Pero aún así, este barco no era el más cercano. El SS Californian, un buque de transporte mixto al mando del capitán Stanley Lord, estaba a 15 kilómetros de la posición del Titanic teniéndolo a la vista. Pero nunca acudieron en su ayuda ya que 10 minutos antes del choque con el iceberg el Californian desconectó su telégrafo inalámbrico por, según las fuentes, el pésimo trato del telegrafista del Titanic, quién le realizó algunas bromas (algo así como una broma telefónica hoy), por esto, el capitán Stanley Lord,  luego, desestimó las muchas señales visuales luminosas enviadas por el Titanic ya que las bengalas de auxilio se veían hasta una distancia de 22 kilómetros y fueron claramente percibidas por él. El Californian pudo haber llegado durante el hundimiento y situarse al lado del Titanic. Las declaraciones posteriores de Lord ante la comisión británica acabaron con su reputación y fue desvinculado de la Leyland Line, empresa para la cual era capitán.

El Carpathia llegó aproximadamente a las 4 de la mañana al sector y al amanecer descubrió a los botes salvavidas del infortunado transatlántico en medio de los témpanos, retirándose del lugar a las 8:50, al mismo momento de que el Californian aparece en el horizonte acudiendo al rescate tardíamente. Fue así que la inoperancia y un telégrafo desconectado, no permitieron que un mensaje cambiara el curso de la historia y salvara miles de vidas.

blid.com

La comunicación y la caída de Troya

Por Maximiliano Setzes (@MaxiSetzes)

La guerra de Troya es uno de los mitos más aclamados y fascinantes de la Antigua Grecia. Aquiles, Menelao, Héctor, Paris y Odiseo fueron algunos de los grandes héroes que participaron de ella. Sin embargo, el máximo protagonismo se lo lleva el caballo de Troya, decisivo en la resolución del combate.

Según Homero –poeta que vivió en el siglo XII a.C y autor de las obras que dan vida a dicho combate-, parecía imposible que las tropas griegas pudieran atravesar las legendarias murallas troyanas. Nueve años de combate no causaron más que cansancio y miles de pérdidas humanas, sin éxito alguno. Fue allí cuando Odiseo –hábil con la espada pero aún más con la mente- ideó la creación de un caballo de madera gigante. ¿El motivo? Hacer creer a los troyanos que los griegos se retiraban y dejaban únicamente dicha “ofrenda” a los dioses para volver sanos y salvos a casa. Distintas versiones plantean que la ofrenda estaba dedicada a Atenea, otros sostienen que se dirigía a Poseidón. Lo importante, en este caso, es la maniobra comunicacional ideada para alcanzar lo que parecía imposible: penetrar las murallas de Troya sin recurrir al arte de la guerra.

Los troyanos –grandes domadores de caballos y fieles creyentes de los dioses- cayeron en la trampa, y hasta se vieron obligados a romper parte de su muralla para lograr ingresar el gigantesco caballo. Sin embargo, en el interior del mismo, varios guerreros griegos aguardaban con ansias para dar el golpe en el momento justo. Tras largas horas de festejos por el supuesto “triunfo”, los troyanos se fueron a descansar sin saber que los esperaba su final. Los griegos descendieron del caballo, abrieron las puertas a sus ocultos compañeros y finalmente lograron que Troya ardiera en llamas.

El ingenio de Odiseo permitió decidir una guerra que parecía no tener fin. Diez años de combates incesantes se resolvieron con una maniobra comunicacional brillante y eficaz, mediante un símbolo que simuló algo que no era y que decretó el comienzo del fin de la poderosa Troya, cumpliendo con el objetivo más importante (traspasar las murallas) sin blandir la espada, único modo de resolución de conflictos en la época.

Más allá de la existencia o no de la guerra de Troya, su resolución termina siendo un gran ejemplo de cómo la comunicación puede ser determinante, independientemente de los recursos y el período histórico en que se viera involucrado dicho acontecimiento.

El valor de las palabras

Un corto que nos enseña el valor de las palabras.

Un poco de historia

Breve reseña sobre la comunicación, su esencia:

En el año 490 AC los griegos se enfrentaban con los persas en las llanuras de Maratón, a unos 42 kilómetros de distancia de Atenas, donde todos esperaban ansiosos el resultado de la batalla: es que si los soldados perdían, los persas habían prometido violar a las mujeres de la ciudad y sacrificar a sus hijos. Escapar del terrible y veloz ejército persa no sería posible, por lo que antes de partir lo griegos acordaron que si las mujeres no recibían novedades antes de la siguiente puesta del sol matarían a sus hijos y se quitarían la vida.

Cuando la batalla terminó – con una aplastante victoria griega –  ya no era posible avisar a las mujeres del resultado antes del final del atardecer: ganar habría resultado inútil si al regresar encontraban a sus familias muertas. Era crucial que el mensaje surcara la distancia y lo hiciera muy rápido; por eso se eligió a Filípides, el mejor corredor del ejército para la misión, aunque, como todos, estaba agotado luego de un día entero de combate. El resto es más conocido: allí partió el agotado Filípides con el mensaje en su cabeza que sólo avanzaría a la velocidad que sus piernas le permitieran. Debía recorrer los 42 kilómetros en una carrera de la que dependían la vida y la muerte de toda su comunidad. Cuando llegó, el soldado ateniense anunció: “¡Alegraos, atenienses, hemos vencido!”, y se desvaneció muerto por el esfuerzo.

La historia del corredor de Maratón es la historia de la comunicación, una lucha por vencer la distancia lo más rápido posible. Quien pudiera lograrlo tendría el poder de hacer conocer su mensaje y estaría en mejores condiciones de ganar una batalla, obtener poder, seducir o gobernar.

Y luego vendría el resto.

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